viernes, 2 de septiembre de 2016

NUESTRO CÁNCER



La mitad de la lucha


El domingo 20 de marzo del 2011 recibí una lamentable noticia por parte de mi madre, quien sumamente dolida y casi sin poder hablar, me comunicó telefónicamente que al segundo de mis hermanos (RICARDO), en aquel entonces con 36 años de edad, le habían diagnosticado un tumor maligno en la lengua. Me encontraba en Lima y recibí la noticia desde Piura. Terrible sensación la que sentí de no poder estar junto a ellos. Desde aquel entonces, el CÁNCER ingresó a nuestras vidas, nos robó muchas lágrimas, nos trajo angustia, pena y dolor; pero a la vez -vale la pena decirlo- nos unió como familia y nos acercó más a Dios.

Nosotros somos 4 hermanos y nunca me hice la idea de que seríamos menos, justamente en plena juventud, más aún cuando en mis oraciones de la noche siempre le pedía a Dios que nos prestara por muchos años más la vida. El mayor de mis hermanos CARLOS tiene tres hermosos niños, le sigue RICARDO (sin hijos), la tercera se llama ROXANA y vive en Italia con su esposo y 4 hijos, la última de los hermanos soy yo (sin hijos). 

Cuando recibimos la noticia sobre la enfermedad, todos nos hicimos exactamente la misma pregunta: "¿por qué a él y no a mí?", simplemente queríamos estar en su lugar, como es natural cuando amas a tu ser querido.

Ahora que ha pasado el tiempo, he decidido relatar los sucesos más importantes de esta LUCHA. Pero si tengo que resumirlo en 3 líneas, podría decir que "estuvimos inmersos en un espacio y en un tiempo donde predominó la FE y el AMOR, donde la PACIENCIA fue una aliada importante y la ORACIÓN el soporte principal". Quizás me salte fechas, anécdotas y sucesos importantes, quizás no mencione a la gente cercana y lejana que colaboró anímica y económicamente, pues hay cosas que se guardan en el corazón. A todos "miles de gracias".



Las citas médicas - Marzo 2011

Conocedores del resultado de la segunda biopsia realizada en la quincena de Marzo en la ciudad de Trujillo, la cual diagnosticaba CÁNCER EPIDERMOIDE INFILTRANTE DE BASE DE LENGUA - T4 -IRRESECABLE DE INICIO (la primera se realizó 2 meses atrás en  Chiclayo y "erróneamente" dio como resultado "negativo"), RICARDO y su esposa decidieron viajar desde Chiclayo (su ciudad de residencia) hasta Piura, con el fin de comunicar personalmente la noticia a mis padres y familiares cercanos. Luego de todo el drama familiar por la noticia, el 22 de marzo ambos arribaron a Lima, para lo cual yo me había ido adelantando en buscar orientación a través de una amiga del trabajo Ana F., cuya hermana laboraba en el INEN (Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas) y me asesoró en cómo era el proceso de las citas.

Debo resaltar que a partir de esa fecha solicité licencia en mi trabajo por alrededor de 20 días. Tenía la mente bloqueada y no había espacio para ningún otro tipo de ocupación ni preocupación, que no se trate de mi hermano. Tanta fue la angustia que ni siquiera deseaba conversar con nadie, inclusive perdí contacto con algunas personas que se preocupaban por mí. No deseaba contestar preguntas sobre el estado de salud de mi hermano, pues era consciente de que él no estaba bien y no había forma de darle buenas noticias a nadie, sobretodo porque la enfermedad estaba muy avanzada. Por la noches solía recorrer mentalmente pasajes de nuestra infancia y nuestra adolescencia, las anécdotas familiares, deseaba con ansias poder retroceder el tiempo, necesitaba despertar al día siguiente y creer que se trataba de una terrible pesadilla, pero al despertar me daba cuenta de que el problema era real. No faltaban las constantes preguntas: "¿cómo pudo suceder?, ¿por qué le sucedió a él que es tan bueno y deportista?". De hecho, en el fondo éramos conscientes de que la enfermedad no distingue edad, sexo, profesión u ocupación; nadie está libre, hoy estamos bien... mañana no sabemos.

El 22 de marzo fue posible obtener una cita con un reconocido cirujano oncólogo de Cabeza y Cuello del INEN. Nosotros desconocíamos la magnitud real del problema hasta que el oncólogo revisó la zona afectada y nos explicó los pormenores de esta enfermedad y sus lamentables consecuencias. Para profundizar más en el tema nos recomendó una tomografía para evaluar la extensión y fase del tumor, pero advirtió que a simple vista se notaba muy avanzado y que las cosas tenían que hacerse con rapidez. Habló de mutilación drástica y pérdida del órgano de la lengua, por ende pérdida del habla, entre otras consecuencias. Nos dejó horrorizados y nuestros ánimos eran los peores en ese momento. Saliendo de esa primera cita, recuerdo que los tres (Ricardo, mi cuñada y yo) estábamos muy asustados, pero a pesar de ello mi hermano trataba de ser fuerte y nos hacía pequeñas bromas para calmarnos, aunque era inevitable derramar algunas lágrimas a escondidas.

La tomografía se realizó al día siguiente y los resultados estuvieron listos el jueves 24. Por desconocimiento de cómo se hacían algunos trámites en el INEN, perdimos la oportunidad de sacar cita con este médico. Lamentablemente su agenda ya estaba ocupada y recién podía atendernos hasta la semana siguiente. Siendo así las cosas, y viendo que el tumor crecía en cuestión de horas, mi cuñada logró contactar a otro médico oncólogo de Cabeza y Cuello, también del INEN, pero nos citó en una clínica particular. Nos atendió ese mismo día por la noche, usó casi las mismas palabras, el mismo diagnóstico, se trataba de un cáncer muy avanzado. La desesperación nos hacía preguntar al médico: "¿Doctor, se va a salvar?, ¿qué esperanzas hay?". Para darnos las respuestas apropiadas, la tomografía no bastaba. El médico sugirió una resonancia magnética a los pulmones y otra para el cerebro, a fin de descartar metástasis. Nos citó para el sábado 26 en INEN, a fin de revisar los resultados y orientarnos para que tomemos una decisión más acertada.

No obstante, con los resultados en mano y viendo que los dolores en la zona afectada se acentuaban más, el viernes 25 decidimos buscar una tercera opinión. Buscamos a un oncólogo también de la especialidad de Cabeza y Cuello del INEN, que por esos días se encontraba de vacaciones y lo ubicamos en un consultorio particular.  Mi hermano no quería ingresar al consultorio por temor a seguir escuchando muy malas noticias. Finalmente se animó y juntos escuchamos la versión de este tercer médico que, después de revisarlo, nos explicó que el tumor era inoperable y solo quedaba el camino de la quimioterapia y radioterapia. Al salir todos del consultorio (incluyendo mi papá, que acababa de llegar a Lima para acompañarnos), nuevamente en mi desesperación me quedé unos segundos a solas con el médico para preguntarle, casi resignada, lo que cualquier familiar necesita conocer: “Doctor, ¿se va a salvar?”... la respuesta que obtuve decidí guardarla porque con el tiempo comprendí que la voluntad de Dios está por encima de cualquier pronóstico.

El sábado 26 mi cuñada y yo acudimos a la cita con el segundo oncólogo, el que había mandado la resonancia a los pulmones y al cerebro. Al revisar los resultados nos hizo un gesto y una llamada de atención: “¿Por qué dejaron pasar tanto tiempo?”. El tumor era inoperable y el único camino era la quimioterapia y la radioterapia. “¿Qué hubiera pasado si podían operarlo?” –le pregunté casi resignada-, pero de igual forma me reservo la respuesta del médico. La voluntad de Dios predomina sobre cualquier pronóstico y cualquier estadística.


El tratamiento - Abril 2011

Con el apoyo de la familia decidimos rentar un departamento a espaldas de mi trabajo, el cual sería nuestro hogar de batalla. Nos mudamos mi papá, mi hermano y yo, pues al resto de la familia le era casi imposible desligarse de sus responsabilidades laborales en Piura u otra ciudad. Mi papá dejó a mi madre, su casa de campo, sus animales, lo dejó todo para quedarse en Lima junto a su hijo enfermo. Nunca en mi vida había reflexionado sobre el amor de los padres hacia los hijos hasta vivir esta experiencia. Me sentía feliz de vivir con ellos y que mi hermano esté bajo el cuidado especial de mi papá. Cada día de convivencia era un día de aprendizaje total al lado de ambos… ¡MI GRAN EQUIPO!

Debo dedicar unas breves líneas de agradecimiento para las hermanas de mi madre, ellas estuvieron presentes apoyando incansablemente a mi papá en el cuidado y preparación de alimentos de mi hermano. Agradecimiento a mis Jefes y compañeros de trabajo por el apoyo total. A mis amistades por sus oraciones. 
Sin el cariño de todos, la cruz hubiera sido más pesada. 

A mi hermano le programaron un tratamiento de 35 radioterapias (una por día), con duración de 5 minutos cada una; además 7 tratamientos monoclonares (uno por semana), con duración entre 2 a 3 horas cada uno. De no ser por el seguro oncológico que obtuvo mi hermano gracias a su esposa, todo este tratamiento –en esta primera etapa- hubiera sido bastante costoso. Por falta de recursos económicos o de un seguro oncológico, muchas personas no tienen una mejor calidad de vida o no reciben un tratamiento acorde con su problema. Tenemos una gran deficiencia en el seguro social y la gente se muere por falta de recursos. ¡Es una gran pena!.

Ese mes cayó Semana Santa y el Viernes Santo fue un día muy complicado, los dolores en toda la zona de la boca y cuello se acentuaron muchísimo, más que cualquier otro día. A la fecha mi hermano llevaba 15 radioterapias y 4 tratamientos monoclonares. La radiación estaba dejando secuelas muy dolorosas, al interior de la boca le salieron ampollas, el rostro tenía algunas heridas y la piel del cuello se había quemado. Durante algunos días de la Semana Santa mi mamá nos acompañó, pero el domingo tuvo que viajar de regreso a Piura. La despedida fue triste, madre e hijo flaquearon. Mi papá y yo aprendimos a disimular, teníamos que hacernos los fuertes para dar ánimos al resto.

Vigilia y cumpleaños de Ricardo - Junio 2011

Por el mes de Junio hicimos una vigilia en el departamento. Nos reunimos gran parte de la familia para implorar a Dios por la salud de Ricardo. Recuerdo que fue un viernes por la noche, y con la ayuda Divina logramos resistir desde las 10 de la noche hasta las 6 de la mañana, entre oraciones, reflexiones y cantos. Previo a ello nos preparamos, elaboramos material que aún conservo, oraciones escritas por nosotros mismos, citas bíblicas sobre la salud de los enfermos, canciones sacadas de internet y de los libros de cánticos. Fue una experiencia maravillosa. 

El 9 de Junio, fecha de cumpleaños de mi hermano, llegaron desde Italia mi hermana Roxana y su hija Vale que tenía 11 años. Mi hermana nos acompañó por casi un mes (hasta el 8 de Julio) y mi sobrina un par de meses más. También recibimos la visita de una tía (hermana menor de mi madre) que vive actualmente en España, a quién no veíamos desde  4 años atrás. En esa fecha tan especial, mis padres, mi abuela, mi hermana y nuestro hermano mayor (junto con su esposa e hijos), algunos tíos y primos muy allegados…  todos nos reunimos en el departamento de Lima para dar ánimos al hijo, al nieto, al hermano, al cuñado, al tío, al sobrino, al primo…. el más querido, el más solidario, al que todos acudíamos cuando teníamos un problema y siempre nos decía “para adelante”.

Cabe resaltar que ese mes se acabaron las radioterapias, pero le programaron 4 tratamientos monoclonares más porque había indicios de que el tumor estaba desapareciendo o se había reducido a su mínima expresión. 


Esta oración la escribí en Junio el 2011, dedicada a Juan Pablo II
con motivo de la Vigilia por la Salud de mi Hermano:


Juan Pablo II, digno ejemplo de Nuestro Señor Jesús, en este momento tan especial y difícil que nos toca vivir, sin saber lo que pasará mañana, mucho menos el final de esta enfermedad que se ha hecho cada vez más resistente dentro de mi hermano, te imploramos que nos honres con el gozo de un milagro tuyo y que accedas a nuestra petición de interceder ante Dios Padre para SANARLO.

Nosotros, con nuestras limitaciones y defectos, nos comprometemos con difundir un mensaje de ESPERANZA a otras personas que también sufren por causa de esta enfermedad, para que sepan esperar la anhelada ayuda DIVINA.

Tenemos FE, pero no es suficiente.... ayúdanos a incrementarla.

Tenemos GANAS DE LUCHAR y hacemos lo humanamente posible por vencer...... pero necesitamos de tu ayuda para lograrlo.

Intercede por nosotros para llegar al PADRE, al HIJO y al ESPÍRITU SANTO,  y con ayuda de Nuestra Madre, La SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA, le concedan a mi hermano, y si es VOLUNTAD DE DIOS,  una segunda oportunidad de vida, por Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. AMEN.

Juan Pablo II, ruega por nosotros.
Santa María, ruega por nosotros.
Señor Jesús, ruega por nosotros.
Espíritu Santo, ruega por nosotros.
Dios Padre, Misericordioso, ruega por nosotros.

AMEN.


  
La operación - 26 de agosto de 2011.

El 26 de agosto de 2011 es una fecha para no olvidar. Casi al terminar el último tratamiento monoclonar, entre el 16 y 18 de Agosto, mi hermano notó la presencia de una herida en el mismo lugar donde se había iniciado el tumor. Conversamos con los médicos y nos dijeron que probablemente se trataba de una necropsia (tejidos muertos por efecto de la radiación). Para salir de dudas, se le hizo una biopsia y al mismo tiempo le sacaron una tomografía. El resultado de la tomografía salió antes que el de la biopsia, pero lamentablemente hubo negligencia en la descripción de la primera, textualmente indicaba que no había tumor, y aunque el médico nos había citado para el día siguiente, nos dejamos llevar por los resultados descritos. Tanto mi papá, mi hermano y yo nos abrazamos fuertemente y lloramos de alegría, creyendo haber vencido la enfermedad, incluso llamamos a mi madre, a mi cuñada (quien trabajaba en otra ciudad pero siempre estaba pendiente de Ricardo), y también le comunicamos la noticia al resto de la familia. 

Al día siguiente, ya en el consultorio, el médico leyó el resultado de la tomografía y lo comparó con el de la  biopsia, ésta última arrojaba todo lo contrario: “reincidencia del tumor”. La noticia fue más dolorosa que la primera vez y nuestros ánimos decayeron por completo. El oncólogo se molestó por la negligencia de la tomografía, pero nosotros ya no teníamos fuerzas para ello, estábamos muy cansados y con la moral baja. El médico nos explicó que la única solución era la operación, ¡era la última chance de vida! y tenía que ser pronto. 

En el taxi camino a casa fue inevitable derramar lágrimas, aunque estábamos callados se sentía que llorábamos en silencio. Cuando ingresamos al departamento, los tres estábamos tan afectados que mi hermano tuvo que consolarnos a mi padre y a mí.  ¿Cómo explicarle a mi madre y al resto de la familia que la tomografía estaba errada? Que sensación tan dolorosa sentir que el cáncer nos estaba ganando la batalla. Fue mi padre quien se encargó de comunicar la mala noticia, yo no tuve valor para hacerlo.

Luego de este episodio, y sumamente afectado por los malos resultados, mi hermano nos solicitó una reunión para darnos a conocer su decisión. Llegaron a Lima su esposa, mi mamá, mi abuela y mi otro hermano (el mayor) para unir fuerzas,  pues necesitábamos estar más unidos que nunca. Mi hermana Roxana y su familia también estaban pendientes de las noticias -desde Italia- y nos acompañaban siempre en oración. 


Una vez reunidos en la habitación de Ricardo, nos manifestó que estaba resignado y preparado para irse de este mundo, no quería seguir luchando y había decidido no operarse. Eso significaba -según los pronósticos médicos- que solo podría vivir máximo un mes porque el cáncer era demasiado agresivo; y solo en caso de operarse, había un 90% de probabilidades de vivir menos de 1 año, y  un 10% de posibilidades de superar los 5 años.  Su decisión de no operarse originó muchas lágrimas en la familia y le tratamos de persuadir para que lo medite, pero a la vez lo comprendíamos. Sin embargo, transcurrido uno o dos días cambió de opinión e hicimos todas las gestiones para el pre y post operatorio. También hicimos una nueva vigilia para implorar a Dios que nos dé la fortaleza suficiente para aceptar su voluntad, y sobretodo ayuda y protección para mi hermano.

La noche del jueves 25 de agosto mi hermano nos entregó una carta de despedida para cada miembro de la familia, con palabras de aliento y consejos futuros. Prácticamente nadie durmió, estuvimos en su habitación orando, intercambiando temas para distraerlo, pues faltaba poco para la cirugía. 

El viernes 26 de agosto nos citaron a las 9am, pero una hora antes acudimos a una Iglesia ubicada en San Borja, cerca a la clínica, para solicitar que un Sacerdote lo confiese.  Al llegar a la clínica todo fue rápido, le hicieron algunos exámenes previos y todos estábamos muy nerviosos. Ricardo ingresó a la sala de operaciones, no sin antes despedirse de todos nosotros como si fuera la última vez. No puedo describir el sentimiento que nos embargó en ese momento, al verlo cómo se lo llevaban en una silla de ruedas, él solo atinó a levantar la mano en señal de despedida... los médicos habían advertido que si el tumor había invadido la zona de la vena yugular, optarían por cerrarlo y no habría más nada que hacer.

Cuando lo perdimos de vista recibimos muchas llamadas de familiares y amigos. Una cadena de oración recorrió los lugares donde se encontraban todos nuestros allegados: Piura, Chiclayo, Trujillo, Lima, España e Italia. Todos rogamos para que la operación sea un éxito, lo queríamos vivo, de vuelta a casa.

Alrededor de las 11 de la noche, después de muchas horas de operación, apareció el cirujano oncólogo con el rostro muy cansado y nos dijo: “al parecer, yo creo que retiramos todo el tumor, aún está dormido, vénganse mañana”.  Acto seguido salió el cirujano plástico, quién se encargó de la reconstrucción, y nos confirmó que mi hermano se encontraba estable y que había cooperado bastante, que era muy valiente y se pondría bien.

El tumor se llevó consigo la lengua, todos los ganglios del lado izquierdo y algunos ganglios del lado derecho. Su respiración es ahora a través de una traqueotomía, y su alimentación a través de una sonda naso gástrico.


Reencuentro en UCI y alta médico- fines de Agosto de 2011.

El 27 de agosto estuvimos desde muy temprano en la clínica a la espera del horario de visita. Mi hermano se encontraba en Sala de Emergencias y debían pasarlo a UCI, pero por falta de camas no podía gestionarse su traslado. La espera fue muy larga hasta que finalmente lo trasladaron alrededor del mediodía. De forma casual, mientras esperábamos cerca al ascensor, la puerta se abrió y notamos que mi hermano era trasladado en una camilla. Mi mamá y mi cuñada lograron correr antes de que se cerrara la puerta y le mostraron un cartel que decía "Te queremos mucho"

Por la tarde nos dejaron ingresar a UCI. La primera en ingresar fue su esposa, luego mamá, papá, yo y otros familiares. Cada vez que alguien ingresaba mi hermano se agitaba producto de la emoción. Nos contaba por escrito lo mal que la pasó en la sala de Emergencias, pues lamentablemente cuando despertó tuvo algunos requerimientos y las enfermeras poco le comprendían porque ya no podía hablar. La única manera que tenía para llamar la atención era hacer ruidos con los dedos golpeando el fierro de la cama, o hacer señas con los ojos, más nada podía hacer porque su cuerpo estaba conectado a cables y él se sentía muy rígido y encima sin poder hablar. 

A los pocos días mi hermano fue trasladado a piso. Nuestro primer temor fue al comprobar que en el baño de la habitación había un espejo, asumimos que se venía un momento complicado. Sin embargo, contrario a ello, luego de pasarse buen rato frente al espejo, mi hermano salió del baño muy tranquilo y nos escribió que no podía creer que había podido pasar por todo ese proceso. 


La recaída -  Octubre 2011

Por el uso de la traqueotomía, Ricardo inició un proceso de tos que le provocaba ahogamientos y vómitos. Por otro lado, su alimentación continuaba a través de la sonda naso gástrica que le dejaron luego de la operación, la cual le causaba mucha molestia. Por momentos se sentía muy enojado, tanto así que un día, en un ataque de nervios, se arrancó la sonda.  Tuvimos que llevarlo por emergencia para que le coloquen otra nueva, y el proceso de colocarla era de por sí algo doloroso. Recurrimos a ayuda psicológica, pero en la práctica ya no sabíamos cómo proceder para animarlo. 

El lunes 24 de octubre Ricardo debió iniciar un tratamiento de quimioterapia post operatorio, para prevenir una reincidencia de cáncer, pero la primera quimio lo tumbó, provocándole más vómitos por 3 días continuos. Su estado era tan malo que él nos pedía que oremos para que “Dios lo recoja”. ¡Es lo más triste que un ser querido te puede pedir! Bajó 6 kilos y tuvimos que internarlo por emergencia desde el jueves 27 hasta el lunes 31 de octubre.

El retorno a Piura - Noviembre 2011

El cuerpo y la mente de los tres (mi hermano, mi papá y yo) estaban cansados después de más de 8 meses de lucha. Necesitábamos un respiro, se necesitaba del resto de la familia para seguir luchando porque nuestras fuerzas y ánimos decrecíanYa un poco repuesto en salud por lo sucedido en octubre, decidimos llevar el tratamiento de quimioterapia en nuestra tierra natal (Piura). El viaje se planificó para el 3 de noviembre.

Mi papá decidió viajar por tierra porque, según nos explicó, necesitaba desconectarse para recargar energías, y eso lo lograría yendo por tierra ya que el viaje duraba alrededor de 16 horas. Mi hermano y yo decidimos ir por avión pero ese día surgió un percance. Estando en el aeropuerto, 2 horas antes del vuelo que estaba programado para las 4 de la tarde, la chica del counter observó a mi hermano y me preguntó el porqué de la sonda en la nariz. Al terminar de explicarle todo el caso me hizo entender que no habíamos leído las indicaciones para pasajeros con casos especiales. La situación fue que no nos permitieron viajar por falta de un permiso que debía otorgar el médico de cabecera de mi hermano y que debía contar además con la aprobación del médico de la aerolínea. Me dieron la oportunidad de solucionar el inconveniente y volver a  programar el vuelo una vez que consiga el permiso.

Mientras retornábamos al departamento, me comuniqué con una de mis tías para que nos dé el encuentro y se quede con mi hermano. Yo tenía que buscar la firma de los médicos y gracias a Dios logré sacar cita esa misma tarde con la Doctora de quimioterapia, quien firmó la autorización de viaje. Ya con el documento me dirigí a las oficinas de la aerolínea, en la Av. Pardo - Miraflores, pero eran casi las 6 de la tarde y el médico de la aerolínea no se encontraba. Entonces se me ocurrió probar suerte presentándome nuevamente en el aeropuerto. Llegué casi a las 8 de la noche y busqué a una señorita del counter, pero me indicó que era imposible contactar al médico de la aerolínea, quien debía dar el visto final. Recuerdo haber suplicado ayuda Divina en ese momento, y de manera increíble lograron contactarlo y estampó su firma o su visto bueno... contra todo pronóstico me dieron los pasajes para el vuelo de las 7 de la mañana del día siguiente.

Al llegar al departamento, casi a las 9.30 de la noche, tuve la experiencia de alimentar por primera vez a mi hermano por la sonda, ya que mi papá era quien se encargaba de esta tarea y ya no estaba con nosotros. Tenía miedo de hacerlo mal o dañar la sonda, pero todo salió bien y eso se volvió parte de la rutina.

El 04 de noviembre estuvimos despiertos desde las 3 de la mañana para ultimar detalles del viaje. El vuelo salió alrededor de las 7.15 a.m. Noté en mi hermano una mezcla de felicidad y tristeza; lo primero, definitivamente por el hecho de retornar a casa; lo segundo, quizás por todo lo vivido en esta lucha y tener que dejar el departamento que fue testigo de tantos esfuerzos, alegrías y penas.

En Piura, la familia nos recibió con mucha alegría. La casa de nuestra niñez, el recibimiento de la familia y el calor de hogar, ¡todo fue reconfortante! También nos acompañó una persona muy importante para mi hermano, la tía Jenny, hermana menor de mi madre que durante todo este tiempo siempre estuvo pendiente comunicándose con él a través del messenger, y mi hermano le manifestaba cada una de sus emociones; y por su lado, ella nunca dejaba de hablarle del poder sanador del Señor Cautivo de Ayabaca. También nos acompañaron mi abuela, mi hermano mayor, su esposa y sus pequeños hijos. Fue un día bastante emotivo, todos reunidos en la habitación destinada para mi hermano, incluyendo las 2 personas que trabajaban con mi mamá en su negocio de venta de abarrotes.

Con tantos permisos y licencias yo debía regresar a Lima ese fin de semana. La noche del sábado 5 me fui preparando en cómo me iba a despedir de mis seres queridos, pues todos estábamos muy sensibles. El domingo muy temprano ingresé a la habitación de Ricardo, le dije que volvería en diciembre, le di un beso en la cabeza, como solía hacerlo en el departamento de Lima al final de las oraciones, y él con gestos me despidió en señal de que “me vaya bien”. Me tuve que contener con todas las fuerzas para no llorar. Le pedí a mis padres que me dejaran ir sola al aeropuerto y aceptaron. Me despedí de todos, excepto de mis sobrinos, pues aún estaban durmiendo. Todo el camino rumbo al aeropuerto traté de leer para distraerme, para no pensar....  durante el vuelo traté de dormir……… pero ni bien llegué al departamento tuve necesidad de llorar. Recorrí el departamento para recordar cada situación vivida, lo veía muy grande para mí y por ello me sentía muy sola.......... Se iniciaba una nueva etapa para mi hermano en compañía de otros seres queridos. Me tocaba estar del otro lado, llamar por teléfono para preguntar por noticias.

Desde Lima tuve conversaciones con mi madre y mi cuñada, transcurrían los días y me comentaban que mi hermano no se encontraba bien, no podía alimentarse y al parecer había cogido una infección al riñón… le tendrían que realizar exámenes, placas al tórax. Por otro lado, estábamos a la espera de retomar las quimioterapias que eran fundamentales para prevenir una reincidencia del cáncer. Ya las habíamos aplazado bastante por causa de su mal estado de salud. De vez en cuando nos conectábamos con mi hermano por el chat del messenger. Me describía lo mal que se sentía porque los efectos de la operación comenzaban a incomodarlo, desde la postura para dormir hasta la posición estando de pie. Me daba mucha impotencia de no poder hacer nada por él, excepto rezar. 


La Navidad de Diciembre 2011

Llegué a Piura desde el Jueves 22 para pasar las fechas de Navidad y Año Nuevo con mis seres queridos. Encontré a Ricardo con mejor ánimo. La noche del 23 me entregó una lista con los nombres de mis familiares que ya habían planificado pasar la Noche Buena con nosotros, en una columna estaban los nombres y en otra había escrito los regalos que debíamos comprar (entre ambos) para cada uno de ellos, lo cual gustosamente acepté.

Cuando dieron las 12 de la noche, la Navidad nos llegó en la habitación de mi hermano, justo en el instante en que estábamos reunidos mi papá, él y yo. Mi madre y mi hermano mayor estaban en la sala bendiciendo al Niño Jesús junto con mi abuela y demás familiares. Minutos después los demás nos dieron el encuentro para el saludo respectivo. Todos recibieron regalos y la pasamos muy bonito.


Dos de años después - Junio 2013

El tiempo transcurrió y gracias a Dios no hubieron señales de la enfermedad. Mi hermano cumplió 39 años en junio y viajé a Piura para pasarla junto a él. Durante los meses anteriores los médicos sugirieron reemplazar la sonda naso gástrica por una sonda directo al estómago, la cual estaría oculta bajo la ropa y sería menos incómoda para él. No volvió a recibir quimios ni radios. Los médicos siempre nos advirtieron que esta enfermedad tenía altas probabilidades de recurrencia, por eso nos dijeron que debíamos estar alertas por lo menos los 5 primeros años, después de ello recién se podía “respirar tranquilidad”. En Piura, mi hermano se mantuvo ocupado apoyando a mi madre, llevando el control de las compras de productos, así como el control de las ventas y créditos de los clientes en su negocio de abarrotes.


Exámenes  semestrales - Agosto 2013

En Agosto del 2013 mi hermano y mi papá retornaron al departamento de Lima para nuevos exámenes médicos. Cabe señalar que su médico de cabecera viajó a Estados Unidos por trabajo, lamentable para nosotros pero muy bien por él. Tuvimos que optar por otro oncólogo, felizmente nos tocó uno bastante joven, inteligente y carismático.

Uno de los problemas que presentó mi hermano fue la presencia de un alambre que asomaba al interior de la boca. Cuando fue sometido a operación en el 2011, parte de la reconstrucción implicó que le colocaran alambres especiales para unir la mandíbula y con el paso del tiempo nos explicaron que el organismo comenzaría a rechazar estos cuerpos extraños. Seguramente ya había ido expulsando algunos, pero en aquella ocasión recuerdo que el médico no dudó en cortar improvisadamente con sus tijeras, frente a nosotros, uno de esos alambres. Los gestos de dolor que hizo mi hermano nos hicieron recordar lo valiente que era y el médico lo felicitaba por ello.

También comenzaron a pronunciarse nuevas secuelas de la radioterapia recibida en el 2011, ya que los tejidos del cuello quedaron muy debilitados y con daños irreversibles. Aparecieron 3 fístulas en el cuello por donde drenaba la saliva, pero lamentablemente no había forma de controlar su crecimiento, por lo mismo que los tejidos estaban muy dañados. No obstante mi hermano quedaba satisfecho con las explicaciones que nos daba el médico y nos pedía que estemos tranquilos porque eso ya nos habían advertido desde un inicio.

A fines de agosto mi papá y mi hermano retornaron a Piura, pero antes de ello me acompañaron con la mudanza. Tenía que dejar el departamento que fue nuestro rincón de la larga batalla. Me mudé cerca, en la misma zona, en un ambiente más pequeño, para continuar con mi rutina.


Visita médica anual - Febrero 2014

En Febrero del 2014 hice un pequeño viaje a Piura para celebrar los 82 años de mi abuela. Otros familiares también viajaron desde Lima para dicha celebración, pero lo que la hizo más especial fue el reencuentro con Ricardo, quien no había tenido contacto con algunos familiares por mucho tiempo (desde que dejó Lima). En aquella reunión se dejó ver y la emoción nos embargó a todos, inclusive nos tomamos fotos con él después de mucho tiempo que no lo hacíamos. Fue una buena señal que nos llegaba desde el cielo.

A fines de febrero mi papá y mi hermano retornaron a Lima para una cita con gastroenterología para un cambio de sonda y dar inicio a una etapa de exámenes anuales (en lugar de semestrales). El médico nos dio buenas noticias sobre el estado de salud de mi hermano: “se le ve muy bien, ha recuperado peso, además se le ve muy optimista”. No le faltaba razón, todos habíamos notado su buen estado de ánimo y mi padre era el motor principal de su recuperación, él se encargaba de preparar y suministrarle sus alimentos a diario, todos nos sentíamos muy orgullosos de ambos. También acudimos a la cita con el cirujano de cabeza y cuello, quien le recomendó algunos exámenes preventivos (tomografías y análisis), los resultados fueron favorables y el oncólogo también nos manifestó palabras de aliento y hasta se animó a pronosticar el avance de la ciencia: "de acá a un par de años todo puede pasar" nos dijoCIENCIA pero lo más importante PACIENCIA, agradeciendo siempre a Dios por la vida.


Se cumplieron 03 años - Agosto 2014

Cuando observé la hora del reloj, supe que era el momento, justo las 11.00 de la noche del martes 26 de agosto. Cómo olvidar tanta tensión y nerviosismo, en medio del frío y del silencio, en aquella sala de espera donde permanecimos por largas horas aquel día, pendientes del resultado de la operación a la que estabas siendo sometido para salvarte la vida. A esa hora salió el médico, con un semblante de cansancio pero no vencido, para indicarnos que estabas bien después de la operación.

Se cumplieron 3 años y recuerdo con orgullo cada momento de lucha constante. Aún recuerdo el pronóstico que nos dieron los médicos  cuando nos explicaban que su enfermedad era una de las más peligrosas, solo un 10% lograba superar el año de vida (después de la operación). No dejo de contar con los dedos de la mano, son tres años y mi hermano sigue aquí junto a nosotros, con la ayuda de la Gracia Divina, para enseñarnos que la vida es hermosa, que no hay obstáculos para salir adelante y vencer si es que realmente uno se lo propone. 
Estoy convencida de que el peor cáncer no es el que se lleva físicamente en el cuerpo, sino el que anula el corazón, aniquila la buena voluntad y mata el alma


El alta médico al 5to año - Setiembre 2016

02 de setiembre de 2016 es otro día para no olvidar. Ricardo fue sometido a nuevos exámenes, pero tan pronto concluyeron, viajó de regreso a Piura. Tuve que acudir sola a la cita con el oncólogo para escuchar los resultados. El Doctor tuvo varios pacientes antes que yo, pero sentí la necesidad de ser la última, no tenía prisa, habían muchas personas que recién comenzaban a escribir su historia por algún proceso de enfermedad en la especialidad de cabeza y cuello, que fue para nosotros el área más visitada. 

Llegar a los 5 años no fue nada fácil, mucho menos con las secuelas que dejó la enfermedad. Pero recibir el alta médico y las palabras de aliento del Doctor, después de revisar los resultados de los exámenes, fue lo mejor que nos sucedió. Por cierto, me enteré por el médico que el caso de mi hermano era el único en el Perú donde se procedió con una cirugía extrema de rescate. Anoto esta fecha, 02 de setiembre de 2016, porque se inicia un nuevo comienzo para toda mi familia.

Ricardo aprendió a vivir con su discapacidad. Con el tiempo, los adultos tratamos de imitar su fortaleza; por su parte los pequeños (hijos de mi hermano mayor) fueron adaptándose y aprendiendo a comunicarse con él a través de señales y gestos, era increíble ver cómo podían comprenderle sin necesidad de escribir, a diferencia de nosotros los adultos. Ricardo se dedicó a los negocios, se dio el tiempo para ayudar a otras personas, hoy en día está enfocado en sus proyectos y tengo la dicha de ser su socia en algunos de ellos.

Yo creo que la enfermedad de mi hermano fue erradicada por completo cuando un grupo de familiares y amigos hicimos una cadena de oración el 26 de agosto del 2011 (fecha en que fue operado). 

No quiero despedirme sin agradecer a todas las personas que nos acompañaron en esta dura batalla, familiares y amigos, compañeros de trabajo y conocidos. De manera muy especial mi agradecimiento a la ex esposa de mi hermano Ricardo. 

Dedico además unas breves líneas para mi gran amiga Ana F. Ella fue un gran soporte emocional para mí en el trabajo, me apoyó desde el primer día con las gestiones en el INEN (donde trabajaba su hermana) y siempre estuvo pendiente de nosotros, nos ayudó inclusive en la búsqueda de medicinas. Dios la llamó el 10 de febrero de 2016 a la eternidad. 


"Gracias por todo"


Y ahora para despedirme haré una breve reflexión a modo de oración:

"Creo en la Santísima Trinidad y en la Virgen María, 
Creo en los Ángeles y en los Santos,
Creo en los milagros y en el poder de la oración,
Creo en la Misericordia y el Perdón de Dios,
Creo en el amor de la familia 
y  creo en el amor de la amistad"